Virginia Woolf: la escritora del siglo XX

Virginia Woolf se anticipó a James Joyce en el modernismo literario del siglo XX siendo considerada una de las mejores escritoras de la literatura inglesa


Hablar de Virginia Woolf es hablar de literatura en mayúsculas. Es obvio que abordar su figura en una novela no puede restringirse a un género literario, por lo que es natural que los dos novelistas que se han acercado a su vida lo hayan hecho sin pretender encuadrarlas dentro de la novela histórica. El resultado en los dos casos fueron dos magníficas novelas que obtuvieron sendos premios literarios.



A mediados de los años veinte, Virginia Woolf fue invitada a dictar una conferencia sobre las mujeres. El resultado fue Una habitación propia, un brillante ensayo donde la escritora inglesa afirma que la causa por la que las mujeres no habían logrado sobresalir al mismo nivel de los hombres era la falta de una habitación propia, es decir, de un espacio físico y de una renta que les permitiera tener el tiempo y la disposición para dedicarse a labores creativas. Tiempo y dinero, también, para ver el mundo, ya que de otro modo estarían condenadas a narrar las incidencias de un mundo frívolo, como les pasó a George Eliot y a Jane Austen. Esta cuestión seguramente pasó por la mente de la novelista Alicia Giménez Bartlett al escribir Una habitación ajena. La novela parte del descubrimiento de los diarios de Nelly Boxall, quien durante 18 años fue cocinera y sirvienta de Virginia Woolf. A partir de las anotaciones de los diarios de ambas mujeres, la autora no sólo reconstruye la vida cotidiana de los Woolf, sino también la de su círculo de amigos, como Katherine Mansfield, Vita Sackwille West, John Maynard Keynes, Clive Bell, Lytton Strachey, y todos los que formaron el llamado grupo de Bloomsbury. Para Nelly Boxall la habitación de Virginia Woolf era una habitación ajena, como lo eran sus amigos y sus costumbres. Para ella, su patrona y sus amigos sólo eran buenos para hacer libros, pero eran vanidosos, egoístas, algunos desaliñados, como Robert Graves, y de costumbres sexuales extrañas. La relación entre ambas mujeres es descrita como una relación en la que se confunde el amor y el rechazo, la dominación vertical tanto de arriba-abajo como de abajo-arriba, con lo que al final, Nelly fue despedida. Más allá de los chismes domésticos de los Woolf, la novela coloca sobre el tapete algunos temas esenciales que van más allá del derecho de cualquier mujer a tener un espacio e ingresos propios: el trabajo asalariado, las diferencias de clase y la dificultad de conciliar la dignidad y los sentimientos producto de una relación cotidiana de casi dos decenios con las necesidades de un servicio doméstico. Por otra parte, Nelly no escribió libros como Virginia, pero sí sus diarios y, en buena medida por influencia de su patrona. Nunca se casó para no perder su libertad y servir a un hombre sin paga alguna. Pero a cambio, presumiblemente murió sola en un asilo, como muchas mujeres en su condición. Una habitación ajena obtuvo el Premio Femenino Lumen en 1997.

Título: Una habitación ajena | Autora: Alicia Giménez Bartlett | Editorial: Lumen | 230 págs. | 1997


Otras novelas sobre Virginia Woolf


En Las horas, Michael Cunningham se adentra de manera sensible e inteligente en el mundo cotidiano de Virginia Woolf, y de dos personajes imaginarios: Laura Brown y Clarissa Vaughan. Las tres están unidas a lo largo de la novela por una de las obras más importantes de la escritora británica, La señora Dalloway. Virginia Woolf, en su casa de las afueras de Londres, en 1923, elige cuál será el comienzo de la novela. Años después, en Los Ángeles, en 1949, Laura Brown lee fervorosa y apasionadamente La señora Dalloway y, para cerrar el círculo, a finales del siglo XX, en Nueva York, Clarisa Vaughan, a quien cariñosamente llaman "señora Dalloway", inicia su día comprando flores. Virginia Woolf está obsesionada con la redacción de La señora Dalloway. En época de crisis sufre fuertes jaquecas y oye a los pájaros cantar en griego. Es una mujer insegura, sobre todo, en su trato con la servidumbre. Como personaje Virginia Woolf posee distintos móviles dependiendo de la época en la que se encuentre: en 1923 su objeto es terminar de escribir su novela y regresar a Londres, pues interpreta su vida en Richmond como un exilio al que la han condenado sus médicos y su marido; en 1941, en cambio, no posee objeto ni se explican las razones inmediatas de su suicidio. Las situaciones de los tres personajes reflejan situaciones experimentadas por Clarissa Dalloway en la novela de Woolf, con Clarissa Vaughn siendo una versión moderna y literal del personaje de Woolf. Un buen número de personajes en la historia de Clarissa Vaughn también van en paralelo a los personajes de La señora Dalloway de Woolf. La novela de Cunningham refleja el  mismo estilo de narrativa, de flujo de conciencia -un estilo en el que escritores como Woolf y James Joyce fueron pioneros- en el que el flujo de pensamientos y percepciones de los personajes son descritos como si estuvieran pasando en la vida real, sin filtros, cambiando de una cosa a otra, y a menudo de manera impredecible. La novela de Cunningham también usa el recurso de poner la acción de la novela dentro del espacio de un día, al igual que en La señora Dalloway de Woolf. En la novela de Woolf es un día en la vida del personaje central Clarissa Dalloway. En el libro de Cunningham es un día en la vida de cada uno de los tres personajes; Clarissa Vaughn, Laura Brown y la misma Virginia Woolf. A través de este prisma, Cunningham intenta, como Woolf, mostrar la belleza y profundidad de cada día -aún el más ordinario- en la vida de cada persona y al mismo tiempo como toda la vida de una persona puede ser examinada a través del prisma de un sólo día. En su recreación Cunningham ha sabido reconocer y apropiarse de los rasgos más significativos de la obra y del estilo de Virginia Woolf, que nos recuerdan, con frecuencia, a qué se debió la grandeza de la escritora británica en los inicios del siglo XX y a qué se debe la vigencia de su obra actualmente. Las horas de Cunningham es una obra en diálogo permanente con La señora Dalloway. Diálogo a tres voces sobre la base de un mismo personaje y de una serie de situaciones que desembocan en problemáticas similares en tres épocas diferentes. Las horas obtuvo el Premio Pulitzer de novela en 1999.



Título: Las horas | Autor: Michael Cunningham | Editorial: Quinteto | 224 págs. | 2005 | Traducción de Jaime Zulaika Goicoechea


- Para saber más...


Grandes Personajes: Virginia Woolf (UCSG Televisión)


 
The Virginia Woolf Society



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